Muralla medieval
La estratégica ubicación de la villa d’Alcúdia, notablemente apreciada desde la época romana, suponía un alto nivel de riesgo para sus habitantes, algo propio de las ciudades de la época situadas en la zona costera, debido a los continuos saqueos de piratas que navegaban en sus inmediaciones. Debido a ello, Jaume II ideó un sistema de protección: la muralla, que respondía a un doble propósito, actuar como elemento de defensa de la población y procurar un lugar seguro en caso de ataques provenientes del exterior. Su construcción se inició a principios del siglo XIV, y no concluyó hasta finales del mismo siglo. Una estructura cuadrangular reforzada con 26 torres distribuidas a lo largo de un perímetro de 1,5 km y una altitud media de 6 metros, además de un valle que todavía se conserva, conforman esta construcción que delimita el núcleo histórico de Alcúdia, declarada Conjunto Histórico-Artístico en el año 1974, junto con los restos de la ciudad romana de Pol·lèntia.