El Teatro Romano
Situado a las afueras de la ciudad romana de Pol·lèntia, cerca del área donde los historiadores sitúan su antiguo puerto, el teatro romano fue construido en el siglo I d.C. Se trató de un espacio destinado al ocio y a las representaciones públicas. Presenta una planta semicircular sin cubierta, de la cual se conservan buena parte de la cávea —excavada directamente en la roca, hecho poco habitual en los teatros romanos—, así como la orquesta y los cimientos de la escena. Con el paso del tiempo, la función del edificio cambió y, al igual que ocurrió en el Foro, el teatro fue reutilizado como necrópolis. Hoy aún pueden observarse enterramientos excavados tanto en la cávea como en el área escénica, lo que permite comprender la evolución histórica del lugar y sus diferentes usos a lo largo de los siglos.